El SAT ve tus depósitos
Los bancos reportan los depósitos de las cuentas. Si lo que entra a tu cuenta no coincide con lo que declaras, el SAT puede presumir que esa diferencia es ingreso y cobrarte impuestos sobre ella. Se llama discrepancia fiscal y no necesita que tú hayas facturado nada para activarse.
Sin facturas no deduces
Para restar un gasto de tus ingresos necesitas la factura de ese gasto a tu RFC. Si no facturas tus ingresos tampoco sueles facturar tus gastos, y entonces el SAT calcula tu impuesto sobre el total que entró, sin descontar nada.
Ahí está el ahorro falso: dejas de pagar sobre tu utilidad y terminas pagando sobre tu ingreso bruto.
Tu cliente también te necesita
Si le vendes a un negocio, él necesita tu factura para deducir lo que te pagó. Sin factura, no puede. Muchos clientes simplemente dejan de trabajar con quien no factura.
Lo que conviene hacer
Darse de alta en el régimen que corresponde, facturar cada ingreso en el momento y pedir factura de cada gasto relacionado con tu actividad. Es menos trabajo del que parece una vez que tienes el hábito, y te deja con una contabilidad que se defiende sola.

